Viajes a San Juan y La Rioja - 1era Parte


Barreal Blanco

Cargando agua en nuestro camino

Nos aseguramos de llevar todo: mate, galletitas, máquina de fotos, filmadora, música e incluso la bandera Argentina. Era 25 de mayo.


Llegamos a San Juan a la hora prevista. Nos esperaba en el aeropuerto el suzuki fun que habíamos alquilado para los dos primeros días del viaje. Con nuestras valijas, algo de sueño y muchas ilusiones partimos rumbo a Barreal que esta a 220 km hacia el oeste. Tomamos la famosa ruta 40 que atraviesa todo el país.


Los paisajes eran increíbles. A cada curva y kilómetro un suspiro, un regocijo para la vista, un placer para el espíritu. Las montañas variaban todo el tiempo, había verdes, marrones, beiges, violetas, algunas arrugadas, otras aterciopeladas, otras parecían plisadas o afeitadas, algunas peladas y otras con vegetación.

Ibamos bordeando el río San Juan y escuchando U2, Nora Jones y Joaquín Sabina. Cecilia manejaba, Inés filmaba y dormía por momentos y yo cebaba mate. La ruta no dejaba de sorprendernos y elegimos un lindo lugar para bajar a cargar agua, mojarnos los pies, sentir el sol y sacarnos fotos con los burros. La sensación de libertad nos iba invadiendo cada vez mas.


Al pasar una de las tantas curvas del camino nos encontramos con una vista maravillosa. No lo podíamos creer. Se divisaba Barreal, con su conocida alameda, que por la época del año se veía dorada !! Los álamos bailan al compás del viento. De un lado del pueblo estaba la precordillera con nieves eternas, del otro las sierras del Tontal, en el medio el río los Patos.

Cerro Alcazar

En la entrada del Santuario a la Difunta Correa

Llegamos al centro y nos encontramos con que los 1000 habitantes que tiene el pueblo estaban celebrando el día de la patria en la plaza San Martín, los niños iban vestidos de gauchos y las mujeres con trajes típicos, muchos a caballo. Había una kermese con recital, doma de caballos, venta de quesos caseros y choripanes. No tuvimos tiempo de disfrutar de esa fiesta. Almorzamos rápido y salimos a hacer un mini trekking por el cerro Colorado en el cual casi nos perdemos si no fuera por el sentido de orientación de Cecilia. Bajamos y desembocamos en la calle de los enamorados que no es ni mas ni menos que una larga calle de tierra custodiado de altos álamos. Las hojas secas color ocres y amarillas en el suelo y los rayos del sol que se filtraban entre los árboles creaban una atmósfera muy romántica. Pero como somos tres solteras decidimos buscar otro escenario para disfrutar de unos mates. Elegimos las costas del río. Que buena elección hicimos!!! La tranquilidad hizo que podamos disfrutar del silencio y de la música del viento. No parábamos de asombrarnos del contraste de la región, con menos de diez kilómetros de distancia en una punta veíamos el Aconcagua nevado y en la otra las sierras áridas y coloridas; el agua del río era transparente, limpia y fresca.

Cuidado con el puma!

Al anochecer buscamos un lugar donde dormir. Nos hospedamos en un rancho que tenía varias cabañas. Cabaña Doña Pipa. Pagamos solo $95 pesos. Nos preparamos una sopa y festejamos el cumple de Inés (que había sido dos días antes) prendiendo velitas sobre un alfajor de chocolate.


La provincia de San Juan se caracteriza por su cielo diáfano y esa noche estaba super estrellada pero hacía algo de frío así que prendimos la chimenea a leña y nos llevamos los tres colchones al living para dormir junto al fuego!!! Así terminaba nuestro primer día de viaje. Al día siguiente desayunamos pan casero con miel y arrope y partimos de paseo en el suzuki. El camino, como siempre impresionante. En la ruta nos divertíamos con los comentarios, las jodas, la música y las innumerables paradas para filmar y sacar fotos. La buena onda que teníamos entre las tres fue tan perfecta como el viaje mismo.

En dirección al sur seguimos hasta llegar a El Barreal Blanco de Leoncito, el atractivo principal de la zona y que le da nombre al pueblo. Es una laguna que se secó hace millones de años y quedó una planicie de 14 kilómetros de largo por 5 de ancho, las grietas en la tierra dibujan perfectos octógonos. El viento Zonda, que parece vivir en el lugar, hace posible la práctica de carrovelismo. Nos pusimos a andar con el autito y casi perdemos una de las puertas por culpa del viento y el despiste. Un flash este paraje...


El otro gran atractivo es el Centro Astronómico El Leoncito, uno de los mejores observatorios de América. Nos recibió Cacho y tras una larga visita guiada y complicada charla sobre galaxias, efemérides, vía lácteas, millones de años luz, etc., entendimos que, concretamente ese centro astronómico tiene como objeto el estudio del movimiento propio de las estrellas, cometas y asteroides. Muy interesante!

Estábamos solo a mitad del día, aun nos faltaban muchas sorpresas. Saliendo del observatorio Inés robó unas manzanas de una plantación y continuamos viaje. A esa altura el auto ya estaba lleno de tierra y la ropa, las mochilas, la bandera, la filmadora, la bolsa de basura, los víveres iban desordenados por el asiento de atrás. Al ver el cartel indicador doblamos hacia el Cerro Alcázar, famoso por la policromía de colores y extrañas formas. Bajamos del auto y emprendimos con mochila al hombro la caminata hacia la cima del cerro. Quedamos con la boca abierta no solo por la falta de oxígeno sino por la majestuosidad del paisaje. Ante nuestros ojos montañas en tonos terracotas con extrañas figuras como si estuvieran esculpidas. Mirábamos hacia todas direcciones y no veíamos nada. Nada mas que montañas, ni siquiera la carretera. Estábamos en la nada misma. Nos sentamos a comer el pic-nic y disfrutar del sol sacándonos primero los borceguíes, al ratito las medias y finalmente la remera y el pantalón. Que placer!!! Cuatro de la tarde no nos quedo mas remedio que emprender el viaje hacia la ciudad de San Juan. El camino tiene tramos de ripio y nos aconsejaron no hacerlo de noche. Pasamos por pueblitos, vimos caballos, burros y nos cruzamos con un almacén ambulante, es decir un camión con megáfono con mercadería para vender a los lugareños. Que país tenemos.!!!

Valle de la Luna - El Monje

Valle de la Luna - El Submarino

A mitad de camino una 4X4 con tres hombres se nos acercó y empezó a hacer luces. Luces bajas, luces altas, guiño para un lado y otro, balizas, etc. A cada luz, Inés interpretaba un mensaje distinto; cuando finalmente prendieron la sirena, Inés decodificó y dijo: ¨ están a los gritos ¨ !! ja ja ja. Llegamos de noche. Devolvimos el auto y nos hospedamos en el Hostel Zonda. Nuestro tercer día era el mas esperado. Desde Buenos Aires habíamos contratado una camioneta con guía para que nos lleve al Parque Ischigualasto y al Parque Talampaya en La Rioja. Raúl, nuestro guía pasó a buscarnos a las 7:00 am. Teníamos que hacer 330 km. Esta vez el paisaje no era atractivo. Pasamos por viñedos. La primer parada que hicimos fue en Caucete, donde están los restos de la Difunta Correa. La leyenda cuenta que alrededor del año 1837 Antonia Deolinda de Correa seguía por el desierto a su marido quien había sido reclutado por el ejército de Facundo Quiroga. Llevaba en brazos a su bebe. Deolinda muere de sed en medio del desierto en busca de una aguada. Su bebe sobrevive tomando la leche de su madre. Y, el milagro es justamente ese, que a pesar de estar muerta pudo amamantar a su hijo. La leyenda de la difunta Correa se propagó por todos lados y hoy tiene adeptos por todo el mundo. Actualmente están haciendo trámites para declararla Santa.


Nos sorprendió llegar y ver que el santuario era un complejo de 12 capillas ubicadas al pie del cerro donde fueron encontrados sus restos. Uno puede visitar entonces la capilla de las novias, de los camioneros, de los militares, del circo, etc. Todas repletas de flores, fotos, placas con inscripciones, velas, botellas de agua y todo tipo de ofrendas. El santuario principal tiene una imagen tamaño natural de ella recostada con su hijo prendido del pecho. Hasta allí se llega subiendo una larga escalinata con columnas recubiertas de chapas de automóviles de aquellas personas que pudieron comprarlo gracias a los rezos a la difunta. La gente no solo pide deseos o reza, muchos van a agradecer por el milagro concedido. Así están expuestos en un sala varios objetos como por ejemplo: un auto, una moto, trenzas de cabello, unos zapatos y una cartera dorada de Nélida Lobato, los guantes de Monzón, una camiseta firmada por Maradona, las zapatillas Nike de un maratonista profesional!!! etc. Es fuerte estar ahí. Uno no puede dejar de imaginar y pensar en las miles y millones de historias de vida que hay detrás de cada ofrenda. Es emotivo, es grande y a la vez es bizarro. Uno siente la fe que la Deolinda despierta.


Con el corazón latiendo subimos a la partner y continuamos viaje. Faltaban varios kilómetros y lugares por conocer. Pasamos por Marayes, Chucuma, y Las Tumanas, pueblos pequeños con casas de adobe y gente humilde.


A un costado de la carretera, una nena de no mas de 9 años nos hacia señas, cuando paramos nos pidió moneditas y agua. Le dimos lo que pedía y un alfajor. Sus ojos negros se abrieron. Como era de esperar segundos mas tarde salieron a su encuentro otros hermanitos y todos se sentaron en la ruta a comer. No olvidaré aquella expresión en su cara. Llegamos a tiempo a Valle Fértil. Pasamos por el hotel solo unos minutos para dejar el equipaje y continuamos para el Parque Nacional Ischigualasto, mas conocido como el Valle de La Luna.


Este Parque se creó en el año 1971 y en el 2000 fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad; tiene 63 mil hectáreas pero turisticamente solo se recorren 40 kilómetros. Fue allí donde se encontró el dinosaurio mas antiguo del mundo !!


El circuito turístico tiene diferentes paradas donde uno ve rocas de extrañas formas. Pasamos por El Gusano; La Cancha de Bochas; el Valle Pintado; El Submarino que es tal vez la imagen mas difundida; El Hongo y la Lobería.


Las rocas forman figuras que hacen a uno volar la imaginación. Lo mas curioso es que las piedras en la base y arriba son mas anchas que en el medio, creando la sensación que se van a caer en cualquier momento.


Estas raras formas se deben a la erosión eólica. El viento (algo constante en la zona) golpea en 4 cerros: el Morado, el Plateado, el Colorado y el Submarino, entonces corre de manera circular y eso provoca el desgaste de las piedras con formas redondas. Increíble!!!! También visitamos el lugar donde Pink Floyd iba a hacer el recital y donde Tato Bores condujo su último programa televisivo.


Ansiosas de recorrer todo el Parque, Freddy otro nuevo guía nos llevó a un trekking hasta la cima del Cerro Morado que se lo conoce como Indio Acostado. Aproximadamente nos llevó tres horas. Se suponía que veríamos cóndores pero lo único que vimos fueron dos vizcachas. La vista desde arriba es imponente.


Bajamos mas felices de lo que subimos y algo mas cansadas pero con el alma llena de buenas sensaciones. Difícil explicar lo que pasa dentro de uno cuando se encuentra en este lugar tan exótico.


Una vez mas con el corazón latiendo, aunque esta vez por otras razones, subimos a la camioneta para irnos al hotel. Otro día había terminado.


Lea la 2da.parte de esta nota

Nota y fotos: Georgina Gentile. geogentile@yahoo.com