TURISMO EN SAN JUAN Y LA RIOJA

Barreal Blanco

Cargando agua en nuestro camino

Cerro Alcazar

En la entrada del Santuario a la Difunta Correa

Georgina Gentile nos cuenta y nos muestra en fotos su experiencia en las hermosas provincias cuyanas de La Rioja y San Juan.

  • Nos aseguramos de llevar todo: mate, galletitas, máquina de fotos, filmadora, música e incluso la bandera Argentina. Era 25 de mayo.

  • Llegamos a San Juan a la hora prevista. Nos esperaba en el aeropuerto el suzuki fun que habíamos alquilado para los dos primeros días del viaje. Con nuestras valijas, algo de sueño y muchas ilusiones partimos rumbo a Barreal que esta a 220 km hacia el oeste. Tomamos la famosa ruta 40 que atraviesa todo el país.

  • Los paisajes eran increíbles. A cada curva y kilómetro un suspiro, un regocijo para la vista, un placer para el espíritu. Las montañas variaban todo el tiempo, había verdes, marrones, beiges, violetas, algunas arrugadas, otras aterciopeladas, otras parecían plisadas o afeitadas, algunas peladas y otras con vegetación.

  • Ibamos bordeando el río San Juan y escuchando U2, Nora Jones y Joaquín Sabina. Cecilia manejaba, Inés filmaba y dormía por momentos y yo cebaba mate. La ruta no dejaba de sorprendernos y elegimos un lindo lugar para bajar a cargar agua, mojarnos los pies, sentir el sol y sacarnos fotos con los burros. La sensación de libertad nos iba invadiendo cada vez mas.

  • Al pasar una de las tantas curvas del camino nos encontramos con una vista maravillosa. No lo podíamos creer. Se divisaba Barreal, con su conocida alameda, que por la época del año se veía dorada !! Los álamos bailan al compás del viento. De un lado del pueblo estaba la precordillera con nieves eternas, del otro las sierras del Tontal, en el medio el río los Patos.

  • Llegamos al centro y nos encontramos con que los 1000 habitantes que tiene el pueblo estaban celebrando el día de la patria en la plaza San Martín, los niños iban vestidos de gauchos y las mujeres con trajes típicos, muchos a caballo. Había una kermese con recital, doma de caballos, venta de quesos caseros y choripanes. No tuvimos tiempo de disfrutar de esa fiesta. Almorzamos rápido y salimos a hacer un mini trekking por el cerro Colorado en el cual casi nos perdemos si no fuera por el sentido de orientación de Cecilia. Bajamos y desembocamos en la calle de los enamorados que no es ni mas ni menos que una larga calle de tierra custodiado de altos álamos. Las hojas secas color ocres y amarillas en el suelo y los rayos del sol que se filtraban entre los árboles creaban una atmósfera muy romántica. Pero como somos tres solteras decidimos buscar otro escenario para disfrutar de unos mates. Elegimos las costas del río. Que buena elección hicimos!!! La tranquilidad hizo que podamos disfrutar del silencio y de la música del viento. No parábamos de asombrarnos del contraste de la región, con menos de diez kilómetros de distancia en una punta veíamos el Aconcagua nevada y en la otra las sierras áridas y coloridas; el agua del río era transparente, limpia y fresca.

  • Al anochecer buscamos un lugar donde dormir. Nos hospedamos en un rancho que tenía varias cabañas. Cabaña Doña Pipa. Pagamos solo $95 pesos. Nos preparamos una sopa y festejamos el cumple de Inés (que había sido dos días antes) prendiendo velitas sobre un alfajor de chocolate.

  • La provincia de San Juan se caracteriza por su cielo diáfano y esa noche estaba super estrellada pero hacía algo de frío así que prendimos la chimenea a leña y nos llevamos los tres colchones al living para dormir junto al fuego!!! Así terminaba nuestro primer día de viaje. Al día siguiente desayunamos pan casero con miel y arrope y partimos de paseo en el suzuki. El camino, como siempre impresionante. En la ruta nos divertíamos con los comentarios, las jodas, la música y las innumerables paradas para filmar y sacar fotos. La buena onda que teníamos entre las tres fue tan perfecta como el viaje mismo.

  • En dirección al sur seguimos hasta llegar a El Barreal Blanco de Leoncito, el atractivo principal de la zona y que le da nombre al pueblo. Es una laguna que se secó hace millones de años y quedó una planicie de 14 kilómetros de largo por 5 de ancho, las grietas en la tierra dibujan perfectos octógonos. El viento Zonda, que parece vivir en el lugar, hace posible la práctica de carrovelismo. Nos pusimos a andar con el autito y casi perdemos una de las puertas por culpa del viento y el despiste. Un flash este paraje...

  • El otro gran atractivo es el Centro Astronómico El Leoncito, uno de los mejores observatorios de América. Nos recibió Cacho y tras una larga visita guiada y complicada charla sobre galaxias, efemérides, vía lácteas, millones de años luz, etc., entendimos que, concretamente ese centro astronómico tiene como objeto el estudio del movimiento propio de las estrellas, cometas y asteroides. Muy interesante.

  • Estábamos solo a mitad del día, aun nos faltaban muchas sorpresas. Saliendo del observatorio Inés robó unas manzanas de una plantación y continuamos viaje. A esa altura el auto ya estaba lleno de tierra y la ropa, las mochilas, la bandera, la filmadora, la bolsa de basura, los víveres iban desordenados por el asiento de atrás. Al ver el cartel indicador doblamos hacia el Cerro Alcázar, famoso por la policromía de colores y extrañas formas. Bajamos del auto y emprendimos con mochila al hombro la caminata hacia la cima del cerro. Quedamos con la boca abierta no solo por la falta de oxígeno sino por la majestuosidad del paisaje. Ante nuestros ojos montañas en tonos terracotas con extrañas figuras como si estuvieran esculpidas. Mirábamos hacia todas direcciones y no veíamos nada. Nada mas que montañas, ni siquiera la carretera. Estábamos en la nada misma. Nos sentamos a comer el pic-nic y disfrutar del sol sacándonos primero los borceguíes, al ratito las medias y finalmente la remera y el pantalón. Que placer!!! Cuatro de la tarde no nos quedo mas remedio que emprender el viaje hacia la ciudad de San Juan. El camino tiene tramos de ripio y nos aconsejaron no hacerlo de noche. Pasamos por pueblitos, vimos caballos, burros y nos cruzamos con un almacén ambulante, es decir un camión con megáfono con mercadería para vender a los lugareños. Que país tenemos.!!!

  • A mitad de camino una 4X4 con tres hombres se nos acercó y empezó a hacer luces. Luces bajas, luces altas, guiño para un lado y otro, balizas, etc. A cada luz, Inés interpretaba un mensaje distinto; cuando finalmente prendieron la sirena, Inés decodificó y dijo: ¨ están a los gritos ¨ !! ja ja ja. Llegamos de noche. Devolvimos el auto y nos hospedamos en el Hostel Zonda. Nuestro tercer día era el mas esperado. Desde Buenos Aires habíamos contratado una camioneta con guía para que nos lleve al Parque Ischigualasto y al Parque Talampaya en La Rioja. Raúl, nuestro guía pasó a buscarnos a las 7:00 am. Teníamos que hacer 330 km. Esta vez el paisaje no era atractivo. Pasamos por viñedos. La primer parada que hicimos fue en Caucete, donde están los restos de la Difunta Correa. La leyenda cuenta que alrededor del año 1837 Antonia Deolinda de Correa seguía por el desierto a su marido quien había sido reclutado por el ejército de Facundo Quiroga. Llevaba en brazos a su bebe. Deolinda muere de sed en medio del desierto en busca de una aguada. Su bebe sobrevive tomando la leche de su madre. Y, el milagro es justamente ese, que a pesar de estar muerta pudo amamantar a su hijo. La leyenda de la difunta Correa se propagó por todos lados y hoy tiene adeptos por todo el mundo. Actualmente están haciendo trámites para declararla Santa.

  • Aca podes leer la segunda parte de esta nota

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