Otras excursiones
Sólo se puede hacer con guía, en cambio, la visita a la Garganta del Diablo, donde el arroyo se ve encajonado entre altas paredes verticales: se trata de un trekking que lleva alrededor de cinco horas y permite acceder hasta El Balcón, un lugar donde la caída de agua alcanza los 15 metros de altura.
Desde las cercanías se pueden iniciar otras excursiones a las sierras, con distintas exigencias. Entre ellas, el paseo a la reserva de pastizales y la zona de cuevas, dentro del cual se pasa por la Piedra de la Mesa, el Alero de Corpus Christi (arte rupestre) y la Piedra de los Mil Ecos, y otros lugares de nombre sugestivo y paisaje agreste.
Mas lugares para visitar son la Fuente del Bautismo, un gran piletón natural de unos dos metros de profundidad, y la Cueva de los Helechos, una gran cavidad natural cubierta de estas plantas típicas de la región.
Estos recorridos se realizan a pie, pero la geografía de las sierras ofrece también varios faldeos y valles aptos para mountain-bike, cabalgatas y escaladas (estas últimas restringidas a las paredes de la Garganta Olvidada). En las cercanías de Sierra de la Ventana se puede visitar, finalmente, otros lugares de interés: la estación de piscicultura (tomando la salida por Villa Arcadia), donde se crían truchas arco iris, y el eco-parque cercano a Saldungaray, donde hay llamas, ciervos y antílopes en libertad.
Historia de avestruces y boleadoras
Estas tierras son antiquísimas: en algunas regiones la edad de las rocas se calculó en unos 650 millones de años; en otras, entre 500 y 450 millones. El paso del tiempo fue dejando en ellas numerosos restos fósiles, en algunos casos de animales marinos correspondientes al período en que el mar avanzó sobre los terrenos.
Otras huellas son las de los indios que vivían en esta parte de la región pampeana, grupos de cazadores-recolectores que subsistían gracias a la captura -con boleadoras- de guanacos y avestruces.
Aquí se levantaban las típicas tolderías; se utilizaba el cuero para fabricar las botas de potro que distinguen a todo gaucho de ley.
Queda, como herencia de un pueblo exterminado, algo de su vocabulario, cerámicas de decoración muy simple que abandonaron cuando adoptaron los caballos importados por los españoles, y pinturas rupestres ocultas en algunos paredones de roca y aleros naturales.
Crecimiento sobre rieles
Por historia y servicios, Sierra de la Ventana y Villa Ventana son las dos localidades que concentran la oferta turística. La primera se desarrolló a principios del siglo XX cuando, en 1903, un decreto autorizó liberar el servicio público del ramal Ferrocarril del Sur (Olavarría-Pringles-Bahía Blanca): así nace la estación Sierra de la Ventana, hoy Saldungaray, y con ella la construcción del fastuoso Club Hotel.
Para facilitar las obras, se establece una nueva estación, Sauce Grande, que hoy es la de Sierra de la Ventana propiamente dicha. Villa Ventana, por su parte, también se origina en la transferencia sucesiva de diversos campos y en la iniciativa de un grupo de residentes que fomenta, a partir de 1947, la forestación de la región y el loteo con fines turísticos.
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