Otro asombroso descubrimiento paleontológico en la Patagonia
Hallan una extraña especie de dinosaurio ( tomado de La Nación )


 
Restos fosiles

Trabajos de extracción de fosiles de dinosaurio - Provincia de Neuquén
Trabajos de extracción de fosiles de dinosaurio

 
 

Lo encontraron investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales y tiene espinas dorsales de casi un metro.

 El dinosaurio más grande del mundo, el más primitivo, el mayor carnívoro conocido (más que el más malo de Jurassic Park)... todos fueron encontrados en la Argentina. Pero como si no bastara con estas joyas, a nuestra singular lista ahora se le sumó un nuevo miembro: el Augustia ligabuei, un gigante de quizás 20 metros de longitud con el lomo lleno de espinas. Aunque utilizando un lenguaje estrictamente científico sea mejor decir el primer saurópodo con osteodermas.

 Concretamente, lo que los investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales encontraron es el primer dinosaurio gigante (entre los saurópodos se cuentan los más grandes conocidos), con un tipo especial de espinas llamadas osteodermas. Estos osteodermas no son espinas comunes. No son una filosa continuación de las vértebras, sino estructuras formadas a partir de la piel del animal.

 Como sea, este dinosaurio es completamente inédito porque, además, tanto las espinas, como los huesos de las costillas, eran huecos.

 Los monumentales fósiles que ocupan buena parte de un laboratorio del museo ubicado en parque Centenario plantean preguntas y más preguntas. ¿Para qué sirvieron las espinas? Si eran para defenderse, ¿cuáles serían sus atacantes? ¿Por qué se extinguió? ¿Por qué tanto las espinas como las costillas son huecas...?

 El encargado de encontrar las respuestas es el doctor José Bonaparte, jefe de la sección Paleontología del museo, un especialista argentino reconocido mundialmente por sus hallazgos, director de la expedición que descubrió el Augustia.

Agustín y el dinosaurio

Cuando Agustín Martinelli, un estudiante de biología de la UBA, dio con los primeros fragmentos fósiles, ni se le cruzó por la cabeza que acababa de encontrar uno de los dinosaurios más extraños. "Justamente, le pusieron Augustia por mi nombre: Agustín", dijo a La Nación, con la alegría de saber que por siempre, este gigante prehistórico lo homenajeará como su descubridor.

 Pero eso fue en febrero de 1997. El equipo del doctor Bonaparte -del cual participaba Agustín Martinelli- se encontraba recorriendo el cerro León, en las cercanías de Picún Leufú, en Neuquén. Estaban buscando restos fósiles de animales que vivieron en la Patagonia hace unos 110 millones de años -una época conocida como Cretácico inferior- porque casi no se conocía nada de la fauna de aquel tiempo.

 Entonces aparecieron algunas vértebras y las primeras costillas. Pero así son las grandes noticias de paleontología. Generalmente, dilucidar de qué se trata el hallazgo lleva mucho tiempo y por eso el Augusta todavía no es nada popular.

 En enero de este año, el equipo volvió al sitio y encontró un nuevo ejemplar de Augustia. Este segundo animal fue en vida más grande que el primero y afortunadamente de este segundo se conservan más restos fósiles. Bonaparte dio la orden de traer dos colosales vértebras y siete espinas, entre otras piezas. "No teníamos cómo cargar el resto, así es que tapamos lo que quedó allí para volver a excavar en otra oportunidad. Quizás hasta encontremos el cráneo", explicó el paleontólogo.

 Bonaparte sabe muy bien que para volver a excavar hace falta dinero. Y no hay. "Las esperanzas están puestas en unas tratativas que estamos llevando adelante con una empresa petrolera. Necesitaríamos unos 10.000 pesos", explicó.

Como los elefantes

Para los investigadores es todo un trabajo imaginarse el aspecto de los dinosaurios a partir de los fósiles. Ni hablar de pretender conocer algo más. Algo como, por ejemplo, su comportamiento.

 "Del Augustia ligabuei sabemos que era herbívoro y que compartió sus días con cocodrilos, tortugas, pequeños mamíferos y muchos otros dinosaurios como, por ejemplo, los pterodáctilos, los célebres reptiles voladores -continuó Bonaparte-. Quizá las espinas le sirvieran para defenderse de grandes carnívoros. No nos olvidemos de que cerca del lugar donde apareció el Augustia, hace unos años encontraron el Gigantosaurio, el carnívoro más grande conocido que, si bien es cierto que vivió un poco después, da una idea de cómo habrían sido otros grandes saurios del mismo tipo".

 Por huellas encontradas en otros lugares, los investigadores creen que los saurópodos como el Augustia vivían en manadas. "Se han encontrado huellas de ejemplares pequeños que caminaban rodeados por los grandes. Probablemente así cuidarían a sus crías, como hoy día lo hacen los elefantes", aventuró.

 Para Bonaparte, hallazgos como el del Augustia dan la pauta de cuán diversa fue la fauna de dinosaurios durante el cretácico aquí, en el Sur. Más concretamente en Gondwana, el supercontinente formado por la unión de América del Sur, Africa, la India, Australia y la Antártida. "Lo que sabíamos hasta ahora sobre diversidad proviene de libros en los que pareciera que todo lo importante pasó en el Norte -dijo-. Ahora estamos aprendiendo cuán diversas eran las formas de dinosaurios en el Sur y cuán extraños podían ser."

Fernando Halperín

 Un ejemplar muy atípico

"En realidad, podría decirse que el primer saurópodo con osteodermas conocido fue el Saltasauro, también argentino -subrayó el doctor José Bonaparte-. Sin embargo, en ese animal los osteodermas son muy pequeños, como placas. En el caso del Augustia ligabuei son verdaderas espinas."

 El especialista mencionó los osteodermas varias veces porque es uno de los principales puntos de interés del nuevo ejemplar. Sin embargo, algo lo deslumbró aún más. "Tanto los osteodermas como los huesos de las costillas son... huecos. Y esto es una característica muy particular", explicó.

 Pero, ¿por qué huecos? La respuesta más fácil apunta a que, de esa manera, el enorme Augustia podía ahorrarse algo de peso. Sin embargo, Bonaparte lo duda: "No creo que para semejante animal fuese importante un ahorro de 200 kilogramos, si pensamos que quizá pesó más de 30 toneladas".

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