NOROESTE - MAS CERCA DEL CIELO
Centro Civico
Tafí del Valle desde la altura.

 
La Antigua Ciudad de Los Quilmes


Texto: Mauro Damián Nazer. Pulsá sobre el nombre para leer su CV.
Fotos: Mauro Damián Nazer y Secretaría de Turismo de la Nación
E-mail: Mauro.Nazer@Vaneduc.edu.ar
Facultad de Turismo y Hospitalidad.
Universidad Abierta Interamericana.

NOA:

Bello como pocos, deslumbrante como ninguno. Seductor, imponente y místico. Esa, sin lugar a dudas, es la definición que mejor le sienta al NOA, Noroeste argentino.

Conocerlo, disfrutarlo, empaparse de su fantástica armonía, son sensaciones únicas e irrepetibles que no hacen mas que enriquecer el alma y el cuerpo de quienes lo visitan. Tan protagonistas ellos, como la tierra misma.

Sus cerros, valles, ríos, cuestas, su tradición, historia y su gente la convierten en la gran “vedette” del norte de nuestro país. Desde el verde tucumano, atravesando las hermosas “postales” salteñas y confluyendo en “La Tacita de Plata”, plena puna jujeña, el recorrido no hace mas que deslumbrar y asombrar en grandes dosis. Su clima - en verano muy caluroso y seco y en invierno cruelmente frío - no representa un obstáculo. Por el contrario, le agrega un condimento mas a la seductora propuesta viajera.

 

BAJO EL SOL TUCUMANO:

El inicio del viaje tiene a San Miguel de Tucumán como punto de partida. Tras visitar sus puntos más importantes (como la Casa Histórica –donde es posible presenciar un atractivo espectáculo de luces y sonido que recrea los hechos del 9 de julio de 1816-, el Cerro San Javier, ubicado a 20 Km de la capital y elevado poco mas de 1200 mts sobre el nivel del mar, con el Cristo Redentor en su cima o el Parque 9 de Julio y su gran “alfombra” verde) nos dirigimos por la ruta 9 hacia el norte. Apenas separado unos 25 Km de San Miguel, se encuentra el Dique El Cadillal, con una longitud de 11 Km, cubre una superficie de 1400 hectáreas y embalsa las aguas de río Sali. Ubicado en una zona montañosa, combinando la selva tucumana con el parque chaqueño, el lago es ideal para la practica de deportes náuticos y la pesca del pejerrey.

Solo la paz del lugar y algunos cardones que ya comienzan a verse, acompañan el trayecto por la ruta nacional 307, 107 Km al noroeste de San Miguel. Allí se sitúa uno de los puntos turísticos más bellos de la provincia que, a su vez, representa el inicio de los imponentes Valles Calchaquíes. Tafi del Valle.

A 2000 mts de altura, es una esmeralda engarzada en los Picos del Aconquija y de las Cumbres Calchaquíes que gracias a su clima benigno a su reconditez natural, ha estado habitado desde tiempos inmemoriales. De su superficie de 100 Km, 26 hectáreas son ocupadas por yacimientos arqueológicos, Cuenta con 7000 habitantes que se duplican en temporada turística. Emplazado en una colina, presenta callecitas que suben y bajan graciosamente y se pueblan al ritmo del joi-joi (coplas) que entonan los lugareños con cajas, guitarras, bombos y violines. Sus quesos comparables a los mejores del mundo, por su gusto, de fabricación artesanal, los encontramos en la famosa Fiesta Nacional del Queso.

Una divertida cabalgata, guiada por un baqueano y la visita a una de las tantas casas que Don Atahualpa Yupanqui ocupo en Tafi, completan la imperdible visita. La continuidad del camino, esta vez por la ruta nacional 40, supone una emoción tras otra, otorgada únicamente por la naturaleza, las costumbres y la historia conjugadas a lo largo de los casi 600 Km que abarca la vuelta a los valles. Tras un fugaz paso por Amaicha del Valle, y luego de atravesar el cruce de la 307 con la 40, el destino y la leyenda nos depositan en las Ruinas de los Quilmes.182 Km la separan de San Miguel y su altura asciende casi a los 2000 mts.

Ubicadas al pie del cerro Alto del Rey, las ruinas nos trasladan a un pasado indígena, testigo de casi 130 años de resistencia a la colonización española. Construcciones rocosas estratégicamente diseñadas y minuciosamente restauradas, así como los inconfundibles cardones de la zona componen el predio donde los indios Quilmes se asentaron y desarrollaron. Los mismos aborígenes que más tarde fueron deportados a Bs. As y ubicados en las cercanías del antiguo puerto porteño, o sea en lo que hoy conocemos como la localidad quilmeña. Un hotel 3 estrellas y un museo aborigen completan la oferta turística arqueológica de este punto del norte tucumano.

Autor: Mauro Damián Nazer. Pulsá sobre el nombre para leer su CV.

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