DESDE LOS ANDES A LA COSTA PATAGONICA EN BICICLETA
Mapa Recorrido Rio Negro
Recorrido en bicicleta Bariloche - El Cóndor.

 
Camino a Colonia Suiza - Bariloche

 
Camino a Pilcaniyeu - Ruta 23

 
Camino a Pilcaniyeu por la Ruta 23

 
A Comallo - Ruta 23

 
En mi camino a Ing. Jacobacci - Ruta 23

 
Canto de Sra. Mapuche en Aguada de Guerra

 
Mi bicicleta junto al cartel sobre la Ruta 23

 
Camino a Los Menucos - Ruta 23
Texto: Cristian Savor.
Fotos: Cristian Savor
E-mail: cristiansavor@gmail.com

Cristian Savor, un amante del turismo en bicicleta, recorrio la estepa Patagónica a través de la provincia de Río Negro. Desde San Carlos de Bariloche hasta el Balneario El Cóndor.

Llegue a San Carlos de Bariloche a las 10:00 hs., armé la bicicleta, cargue el equipo y salí con rumbo a la casa de Matías (un conocido que tengo en Bariloche), al medio día salimos a caminar y subimos al cerro Otto. Regresamos a las 16:00 hs. Reajuste algunas cosas de la bicicleta que habían quedado pendientes y posteriormente me dirigí a la Terminal de ómnibus a buscar mis compañeros de viaje (Diego, Nico, Leo y Germán). Posteriormente fuimos nuevamente a la casa de Matías, para luego continuar hasta Colonia Suiza, donde pasaríamos la noche en una confitería, ya que Nico conocía una chica que trabajaba allí y nos podríamos quedar sin tener que abonar hospedaje.

Al día siguiente nos levantamos, desayunamos y nos fuimos caminando hasta el pie del Cerro López, donde iniciaríamos nuestro ascenso. Comenzamos el camino oficial, pero luego de ascender unos metros, procedimos a realizar un camino alternativo, pasando del otro lado del arroyo, luego se comenzó a notar el incremento de dificultad, (por la inexistencia de caminos), llegamos casi a la cima en parte de la derecha del cerro, que es toda de piedra y comenzamos a subir por ella, luego de subir bastante nos dimos cuenta de que el camino se había complicado bastante y bajar por el mismo lugar que habíamos ascendido era algo que no íbamos a hacer, por lo cual seguimos subiendo hasta pocos metros de la cima, donde posteriormente pudimos ver un lugar por donde descender, así llegamos a un sector con árboles que nos conducía nuevamente hacia el arroyo, pero cuando llegamos a ver el arroyo, nos dimos cuenta de que había un barranco muy profundo, por lo que fuimos bordeando y hasta llegar al nivel del arroyo (una vez en el arroyo aprovechamos a tomar bastante agua, porque ya hacia rato que se nos habían acabado las provisiones). Continuamos descendiendo, ya que quedaba bastante por bajar, fuimos bordeando el arroyo, hasta que llegamos a ciertos lugares en donde se producían saltos muy grandes, donde tuvimos que separarnos un poco del cause de agua para poder seguir bajando, posteriormente nos acercamos nuevamente y seguimos bajando pero zigzagueando por el arroyo. Una vez al pie del cerro, sacamos algo de comer y aprovechamos a descansar mientras hablábamos sobre la actividad del día. Cuando comenzó a bajar el sol volvimos a Colonia Suiza, al llegar a la confitería nos dimos cuenta de que el local estaba lleno de gente y que se nos iba a complicar pasar la noche allí, por lo que comenzamos a ver el tema de los precios en la zona. La amiga de Nico, se comunico con unos parientes que alquilaban habitaciones y nos redujeron la tarifa, nos fuimos a duchar para luego volver y degustar unas buenas pizzas caseras acompañadas por unas buenas cervezas (nunca puede faltar una buena cerveza, base indiscutida de toda dieta para cicloturistas).

Durante la mañana siguiente llovía torrencialmente, nos preparamos, desayunamos con tortas fritas con dulce de leche y también con tortafritas con jamón y queso, (muy recomendable!!). Luego paro un poco la lluvia, nos despedimos, ya que culminaríamos por recorrer Circuito Chico. En la tarde nos quedamos en la ciudad, pero nuevamente se largo a llover, por lo que decidimos ir a la estación Terminal de Ómnibus para pasar la noche allí. Al día siguiente seguía lloviendo, a última hora se despejo el cielo y aprovechamos a salir, con idea de culminar el día en la localidad de Pilcaniyeu. Hicimos los primeros kilómetros de asfalto hasta Dina Huapi donde comimos algo en una estación de servicio que se encontraba en refacciones y posteriormente empalmamos con la ruta nacional número 23, donde comenzaba el rippio. En los pocos kilómetros que íbamos haciendo ese día notábamos como iba modificándose el paisaje. Llegamos a Pilcaniyeu y acampamos en un sector de pinos que se encuentra frente a la comisaría, luego pedimos permiso y nos permitieron pasar a cocinar la cena.

Al día siguiente nos levantamos tarde y emprendimos el viaje llegando al mediodía a la localidad de Pilcaniyeu Viejo, donde pedimos permiso y nos quedamos a almorzar bajo la sombra de unos árboles (este lugar se trata de un complejo muy chico con una escuela rural). Ese día continuamos y terminamos en la localidad de Comallo. Llegamos al pueblo y hablando con la gente llegamos al polideportivo del pueblo, donde nos permitieron quedar a pasar la noche. Teníamos el gimnasio a nuestra disposición para pasar la noche, además el encargado nos trajo colchones y frazadas para que no tuviésemos que desarmar nuestro equipo, Además teníamos baños con duchas a nuestra disposición, las que vinieron muy bien, porque las esperábamos con mucha ansiedad.

Al próximo día nos levantamos temprano, compramos unas docenas de facturas y posteriormente salimos para llegar al mediodía a la localidad de Clemente Onelli (es la localidad mas fría de la provincia, en invierno llega a los 25ºC bajo cero). El pueblo es muy chico y a pesar de ser verano hacía bastante frío, además había mucho viento, pero en el pueblo nos dijeron que estaba calmo y que el día anterior estuvo mucho peor. Pedimos permiso y nos dejaron pasar a cocinar en la comisaría, donde vive el policía que esta a cargo. Luego de comer seguimos viaje para terminar en Ingeniero Jacobacci, que es el pueblo más grande de la línea sur, los cambios son bastante notorios, hay calles asfaltadas, hay aeropuerto y muchos negocios, a diferencia de otros pueblos en los cuales hay una proveeduría o también llamados “ramos generales”. Unos kilómetros antes de llegar al pueblo a Leo le empieza a molestar la rodilla, por lo que tenemos que disminuir el ritmo de pedaleo. Una vez que llegamos al pueblo, nos quedamos a descansar un poco en una trochita que esta como monumento (una plazoleta), luego fui a ver a un conocido y nos consiguió una casa en donde nos podíamos quedar a pasar la noche, y si en el caso queríamos nos podíamos quedar hasta 15 días porque la casa iba a estar desocupada por ese tiempo. En la noche comenzó a llover muy fuerte (cosa poco común en la línea sur, ya que toda la zona es muy seca, pero lo importante era que ya estábamos bajo techo).

Al otro día los demás chicos estaban algo cansados y a Leo le seguía molestando la rodilla, por lo que nos pusimos de acuerdo y yo seguí el viaje solo a partir de este punto, supuestamente los demás chicos continuarían el viaje pero culminando en la localidad de Las Grutas en vez de Balneario El Cóndor, como estaba planeado inicialmente (300 km. antes del recorrido completo). Al mediodía de ese día salí a hacer las compras necesarias lo más rápido posible y salir con rumbo a Maquinchao. La idea inicial era terminar ese día en esta localidad, pero el hecho de ir solo hizo que pudiera administrar mejor mis ritmos de pedaleo, por lo que luego de llegar fui al locutorio y me puse a charlar con la gente que atiende el local, donde me dicen que en la próxima localidad, “Aguada de Guerra”, podía hacer noche en el galpón municipal. Por tal motivo, luego de compartir unos mates, seguí con rumbo a Aguada de Guerra. Llegué al pueblo, conversé con la gente y me dirigí al galpón municipal, donde estaban parando unas misioneras de Conesa (localidad de la provincia de Río Negro), cené con ellas y con toda la gente invitada del pueblo, ya que era la última noche que estaban en esta localidad. Luego de la cena, una señora mapuche realizó cantos en el idioma y posteriormente con el pasar de las horas la gente se fue retirando.

En la mañana del día siguiente desayuné con las misioneras y posteriormente seguí mi camino con rumbo a Los Menucos, el día se encontraba muy nublado y tormentoso, en el camino veía muchos carteles y cruces que reflejaban la cantidad de accidentes fatales, luego vi un cartel que decía “que Dios nos ayude, porque la 23 no!!, suerte”, cuando lo vi le saque una foto con mi bicicleta (era verdad, el estado de la ruta no ayudaba mucho) cuando estaba llegando al pueblo se levantó un fuerte viento norte que levantaba mucha tierra y me impedía ver, el motivo era que el día anterior había pasado la moto-niveladora y todo el rippio de la ruta se encontraba suelto. Cuando llegue parecía que el viento no iba a parar en todo el día, por lo que decidí quedarme en el pueblo, comer bien y aprovechar a descansar para salir al día próximo bien temprano. Por recomendación de un muchacho que se trasladaba por toda la línea sur en su camioneta arreglando equipos de frío, llegue a un hostel en donde pase la noche. En la noche fui a cenar nuevamente al mismo lugar y nuevamente me encontré con él, por lo que nos quedamos charlando sobre el recorrido y sobre el viaje en bicicleta..

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Autor: Cristian Savor

Argentina

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