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Texto: Cristian Savor.
Fotos: Cristian Savor
E-mail: cristiansavor@gmail.com
Cristian Savor recorrio parte de la costa patagónica (costa de Río Negro y Chubut) en bicicleta y nos cuenta su experiencia.
La salida fue desde El Balneario El Cóndor, recorriendo el camino de
la costa. Luego de haber recorrido 50 kilometros pasé
el medio día en Bahía Rosas porque llegó una lluvia bastante fría,
además las nubes me infringían respeto. Almorzé algo bajo uno de los
tres tamariscos que hay en lugar para luego pedalear hasta Bajada
Echandi. Disfrute de la tarde en esta playa y a las 18 salí rumbo a
Bahía Creek. Este tramo del recorrido el clima me castigo
duramente. Primero fue la lluvia, luego el granizo y, a partir de La
Lobería, vientos en todos los sentidos. Así totalizé un total de 100
Km para el primer día.
Descansé durante la mañana y al medio día me decidí por conocer Caleta
de los Loros. Después de haber estado allí puedo confirmar que el
lugar no vale mucho la pena con tantas playas mas lindas tan cerca.
Al despertar de mi siesta bajo un eucaliptus opte por continuar rumbo
a San Antonio. Recorri 170 km hasta la una estación de servicio a la
entrada de la ciudad donde aprovecha para comprarme una leche
chocolatada.
Hasta ese momento llevaba 270 Km en camino de ripio sin un sólo
pinchazo pero en los 16 kilometros asfaltados que siguieron mi camino
a Las Grutas, pinché dos veces y hasta tuve que cambiar las cámaras
para poder llegar. Al tercer pinchazo perdí la paciencia y me decidi
por continuar caminando. Ademas ninguno de los automóviles transitaba
a menos de 120 Km/h a pesar de que el límite era de 60. Poniendo en
riesgo mi vida y la de ellos mismos.
A mi llegada me estaba esperando una familia amiga (Grasso) con un asadito.
Disfrute de la belleza de las Las Grutas durante 3 días.
Posteriormente mi camino continuó hasta Sierra Grande, localidad
ubicada a 130 km, la idea era ir hasta una
estación de servicio que esta ubicada después del cruce a Valcheta,
cenar ahí y a eso de las 6 AM, seguir viaje. Bueno, el dueño del lugar
me quedó mirando un poco extrañado cuando le pedí un sándwich de
milanesa completo
y una cerveza de litro. Creo que se imaginaba que yo era deportista y
que iba a tomar agüita mineral o en el caso un alguna bebida
deportiva. Jajajaja!
Comenzamos a charlar y después me convido con otros sándwiches
mas (invitación de la casa, y además vino, pero este último se lo tuve
que despreciar, porque no me gusta). Bueno, después, descansé un poco
y en la mañana partí con rumbo a Sierra Grande, el camino estaba
excelente, subidas y bajadas, no se terminaban nunca. En las bajadas,
iba sin pedalear, tocando el freno, y llevaba una velocidad de 75
Km./h. (apretaba el freno, porque a cierta velocidad, la bicicleta
comienza a ponerse inestable porque la carga comienza a vibrar, sin
mencionar que los camiones pasan bastante fino y da la sensacion de
que te soplan la oreja, ademas chupan la bicicleta, así es todo el
recorrido mientras en la Ruta Nacional Número 3).
A las 11 hs. llegue a Sierra Grande y vi las sierras. El
contemplarlas me llevo a pensar que una caminata por ellas sería
interesante.
En Sierra Grande me quedé dos días y una noche. El primer día recorrí el lugar y
fue a caminar por La Sierra, esa tarde había mucho viento. Me
comentaron que el viento alcanzó es día los 110 Km./h en la ruta.
Pude experimentar el viento en carne propia durante mi caminata por La
Sierra. El viento casi me tiró un par de veces y me decidí a continuar
agazapado
sosteniendome con las manos. Debo reconocer que en ese momento me
invadío un poco el miedo.
El segundo día me dirijí rumbo a Playas doradas, recorriendo todas las
playas intermedias hasta llegar a Punta Colorada, que es justamente
donde estaba HIPARSA, (los hornos y el muelle para cargar el pellet de hierro).
A media tarde regresé para comer algo en Sierra Grande, ya que
a las 18 hs, iba a partir con rumbo a Puerto Pirámides, pero hasta ese
momento toda la gente me había comentado que era un pozo y que me iba
a morir de calor, por tal motivo, desistí y decidí continuar con Rumbo
a Puerto Madryn.
Esa tardecita hice 50 Km. y me detuve en Arroyo Verde,
donde me quede a comer con los chicos del control sanitario, ademas
escuché algunos temas de música interpretados en un organo, después de
eso me fuí a dormir, luego a las 5 de la mañana continuaría viaje para
hacer 100 Km. mas y llegar a destino. Ese era mi plan pero en esa mañana todo se
complicó, el viento me complico mucho el viaje. Hice 40 Km. con el
viento en contra y subidas. Al ver una columna de SOS me decidí a parar y
esperar hasta que el viento se detuviera y el sol bajase. Tenía entre
mi equipaje algo de comer y agua en mi equipaje.
El calor era tal que hasta se podria freir un huevo sobre la cinta asfáltica.
Me puse a la sombra de la columna de SOS y a medida que se
movía la sombra me movia yo. A las 18 hs el viento el viento venia de
lado. Esto me complicaba al momento de
pedalear ya que cuando algún camión me traspasaba el viento me
acercaba peligrosamente a él.
Complete los 60 kilómetros y llegue a una estación de servicio que
esta en la entrada de Puerto
Madryn, como hacia frío y yo estaba empapado en sudor, me puse un
rompevientos y entré para tomar un café con leche y unas medialunas
con jamón y queso. Posteriormente pregunté por la entrada a Puerto
Madryn me recomendaron la entrada sur, porque va directo al centro
(acceso concurrente a Avenida Gales), por la entrada norte, se pasa
por un par de barrios peligrosos (no recomendables para transitar con
la bicicleta cargada).
En la entrada me recibió un policía del puesto caminero, me invito a
pasar y a tomar algo. Bueno, me quede charlando hasta tarde, ya eran
como las 12 de la noche. Justo cuando me voy retirando, mandan un
mensaje por radio que delincuentes en un auto habían intentado robar
un negocio y por
tal motivo debían cerrar todas las camineras, el policia se puso el chaleco
antibalas por las dudas y yo continúe pedaleando.
Posteriormente me
dirigí a los posibles lugares donde me iba a hospedar.
Luego de dar un par de vueltas, conseguí una habitación en un buen
lugar. Me quede hablando con unas chicas de Rosario y luego me fui a
dormir (había sido un día complicado). Al día siguiente me dedique a
recorrer la ciudad y a conocer un poco, además de comer unas ricas
empanadas, y una buena cerveza. El próximo día fui a una
playa que se llama el Doradillo, ubicada a 20 Km. (es además un
mirador de ballenas). Por ese camino, uno pasa por ALUAR (aluminio),
y después también por una fábrica que se llama CONARPESA y hace harina
de pescado (asqueroso el olor). A mi regreso conocí un chico de
Trelew, íbamos a salir a comer afuera, pero decidimos que era mejor
comprar algo de carne y hacerlo a la parrilla (estuvo excelente,
hicimos una picadita de salamin primero, después unos chorizos
especiales y unas chuletas, además de una ensalada de lechuga y
tomates).
El próximo día fui a Playa Paraná, Punta Loma, y Cerro avanzado, un
recorrido de unos 74 km. Allí conocí un pescador que resultó ser
de la prefectura naval, hablamos bastante y me invitó a la zona de muelles.
Al despertar la mañana siguiente partí con rumbo a Trelew. (que en
galés quiere decir el
pueblo de Luis).
Cuando salí de Puerto Madryn me atrapó sobre la ruta 3, una nube de
tierra que nunca se terminaba. Este sitio se denomina el
Bajo Simpson. Un lugar muy bajo que siempre se quema y que cuando
sopla algo de viento se convierte en una nube de polvo y no se ve
nada.
Luego de pelear un rato, logré salir. Ese día hacia un
calor de morirse, ví que pasaban las grúas del Automóvil Club
Argentino, con autos encima. Muchas grúas.
Posteriormente, paro a la
sombra de otra columna de SOS y tomé un chocolate con leche con unas galletitas.
En ese momento llegó un VW Gol que se quedó sin agua y no arranca (se murió el
auto). Le ofrecí ayuda pero el chofer me dijo que no me haga
problemas. El ya habían llamado
por telefono. A modo de chite me preguntó si por casualidad no tenía
lugar para 4 personas en mi bicicleta.
A pocos kilómetros de ahí crucé otro auto con problemas mecánicos.
Continué pedaleando hasta llegar a una bajada impresionante, y a lo lejos, donde
termina la bajada, la ciudad de Trelew.
Llegué al hotel, me dí una ducha y salí a caminar un
rato, pero regresa rápido porque necesitaba dormir.
Al otro día en la visité museo paleontológico (que es considerado el
más grande de
Sudamérica). Por la tarde continué viaje rumbo a Rawson para mas tarde
llevar mi bicicleta hasta Playa
Unión.
Durante la tarde me preparo para recorre la ruta 25, la primera parada
será Gayman centro del tradicional té galés.
Cuando llegé a Gayman me dirigí a la casa de turismo. Allí me dieron
información
sobre la zona. Comenzé a recorrer las casas de té. A contemplar sus
fachadas para decidirme en cual
disfrutaria del tradicional té galés. El precio de dicho placer: 18
pesos. Lo que incluye variadas y excelentes tortas.
Yo elegí el mismo lugar donde estuvo Lady Di. Una casona con fuentes
de agua en su interior y bellos jardines. Tuve la suerte de
intercambiar algunas palabras con el jardinero del lugar. Todo un artista.
Durante la tarde fui al al túnel del ferrocarril, que atraviesa justo
un pequeño monte, además el túnel da una curva, por tal motivo, en cierta parte del
recorrido, no se puede ver ni la entrada ni la salida del túnel
(oscuridad total).
En la tarde segui mi camino con rumbo a Dolavon, localidad distante
unos 20 kilómetros más. Cuando llegue a destino me alojé en el
camping, el cual es totalmente
gratis, agua caliente y todas las comodidades
Me acosté a dormir pero los mosquitos casi me deboran durante la
noche. Parecía que en este pueblo había más mosquitos que gente. Esto
me llevo a que en medio de la noche saliera a dormir a la intemperie.
Con el frio de la noche ya no queba ninguno.
A la mañana siguiente comenze a sentir un dolor en la rodilla
izquierda después de haber pedaleado los primeros 20 km rumbo a Dique
Florencio Ameghino. En dolor comenzó a intensificarse hasta que me
decidí por regresar. Con la ayuda del viento y la bronca por tener que
detener mi marcha, regresé a Trelew.
Ya casi llegando a Trelew me encontre con otro cicloturista, italiano
el. Charlamos un rato, intercambiamos datos, algunas fotos y anécdotas
sobre el camino.
Al llegar a TrelewTrelew compre un pasaje en ómnibus en la terminal. En mi
viaje de regreso conozco a un chico de Tucumán. Durante nuestra charla
le cuento mi anterior recorrido por su provincia:" El Jardín de la
Republica". Cierro mis ojos y recien despierto al llegar a mi ciudad.
En ese momento pense guardar la bicicleta por un tiempo pero a los 2
días ya estaba pedaleando para todos lados.
Autor: Cristian Savor
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