Especialista en elementos de escritura San Telmo



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Autor: Lapiceras Antiguas (jaku@speedy.com.ar)
Fecha: 20/10/2007

Ariel Kullock


Lapiceras Antiguas


Todos sabemos que el barrio de San Telmo se destaca por sus
comercios de antigüedades. Sin embargo, escondido entre
tanto recuerdo, encontramos una tienda con un particular
encanto. Tiene el nombre de su dueño, impulsor y promotor,
que desde los 17 años se ha insertado en el mundo de las
lapiceras antiguas, y que durante todos estos años se ha
dedicado a coleccionar tanto lapiceras como también objetos
relacionados a la escritura. Adquiriendo así una colección
de valiosísimo valor patrimonial,  Ariel Kullock despliega
la historia de la humanidad a través de su colección de
lapiceras, y escribe la suya a través de sus creaciones
personales.

Su aventura comenzó en su adolescencia, en un viaje a Brasil
donde un primo lo introdujo al mundo de las lapiceras
antiguas. De vuelta en Buenos Aires, Ariel comenzó a comprar
sus primeras lapiceras en las distintas ferias y librerías
de la ciudad. Luego siguió buscando en otras provincias y
alrededor del mundo. Paralelamente fue aprendiendo el oficio
de reparación de lapicera: “El oficio lo aprendí solo. Como
yo recorría las librerías y negocios donde estaban los tipos
que reparaban lapiceras, fui aprendiendo de distintas
personas. Recuerdo a  Don Luis que era un viejito que hoy ya
no esta. Pero en esto vas aprendiendo solo: tenés que romper
lapiceras, tenés que equivocarte, es así”, nos cuenta. Y
agrega: “Yo incluso a estos restauradores les compré las
máquinas, los repuestos, las herramientas. Como también
arreglo lapiceras, es muy importante en esto tener
repuestos, y como esto no es que lo vas a comprar a la
esquina, uno tiene que hacer acopio de cosas, de pedazos, de
plumas, de capuchones”.

A los 25 años Ariel comenzó a exponer en Europa y Estados
Unidos: “A la cuarta exposición en los Estados Unidos
presenté unas lapiceras mías, que yo diseñé. Y ahí empecé a
hacer lapiceras con mi nombre. Me gusta mucho la Parker 51
que marcó una época en la escritura porque cambio las
formas, entonces esa lapicera yo la tomé como modelo para
hacer trabajos. Hoy hago lapiceras a pedido, vos me podes
traer una lapicera cualquiera, y yo respetando siempre el
diseño propio de cada una, le hago todo un recubrimiento en
plata u oro, y le hago el  diseños que elijas, hice 
eróticos, de autos, con aviones, con todo”. 



Las lapiceras antiguas son artículos muy sentimentales, que
en general están asociados al recuerdo del padre, abuelo o
tío al que perteneció o de quien se heredó: “La gente que
trae lapiceras para  arreglar, como son antiguas,  en
general es por el recuerdo del padre, del tío, del abuelo.
Algunos las usan, otros las tienen de decoración, porque lo
que pasa mucho con las lapiceras antiguas es que tenés
muchos coleccionistas que las usan para escribir o a los que
les gusta observar el objeto”. Si bien es una actividad que
no tiene edad ni grupos definidos, los médicos son, en
general los que más se acercan al comercio.

Sin embargo el oficio de restaurador y coleccionista no es
una tarea fácil en un país como el nuestro: “En Europa o
Estados Unidos hay toneladas de lapiceras antiguas porque
eran los países donde se fabricaban. En cambio acá no
existen los comerciantes de lapiceras, y afuera hay cientos
de coleccionistas, cientos de comerciantes. En verdad, todos
los meses, todas las semanas tenés convenciones de lapiceras
en el mundo, como las convenciones de magia, de ropa, bueno,
convenciones de lapiceras antiguas. Yo en verdad con lo que
me manejo afuera son  con mis lapiceras, aunque también
tengo clientes por todos lados. Pero lo que yo muestro en
las exposiciones son mis diseños, es lo que me interesa
mostrar”. 

Llama la atención que alguien tan joven como Ariel (treinta
y pico) lleve tantos años de oficio y trayectoria.  Cuesta
hablar del futuro cuando parecería que ya tiene todo lo que
ha soñado: un taller, un comercio, una basta colección,
posicionamiento internacional y nacional, y sobre todo
lapiceras para refaccionar. Sin embargo aún espera lograr un
reconocimiento en el país como lo tiene en el exterior: “Soy
más reconocido afuera que acá. Este negocio fue encarado
siempre para afuera, porque este mercado nacional es
difícil. Igual ahora, no se por que, hay como un furor en el
coleccionismo de las lapiceras a nivel nacional, pero surgió
ahora. Hoy no se, la gente enloqueció, pero hay como una
vuelta al coleccionismo,  eso es algo nuevo que para mi y es
muy interesante”. Pero su verdadero sueño es rescatar lo
nacional e instalar un Museo de la Escritura: “Yo en verdad
soy comerciante de lapiceras antiguas, pero le tengo cierto
amor a todo lo que es nacional, todo lo que es lapiceras
nacionales, publicidades nacionales, y el museo va pensado
con eso, no en lapiceras americanas o alemanas, va en lo
nacional. Es que realmente tendría que existir acá un museo
de la escritura ya que el inventó de la birome, que no fue
un argentino, pero la patentó en Argentina, ¿cómo no existe,
no hay historia, no se sabe nada de la birome?. Yo soy el
coleccionista más grande de todo el mundo de la Birome,
tengo una relación con la hija, fui varias veces a verla,
tengo libros que él escribió, y tengo muchas biromes, y
otras cosas raras como catálogos y publicidades. Entonces la
idea es hacer un museo de todo lo que tenga que ver con lo
nacional. ¿Cuándo? No se, capaz cuando sea viejito”.



Apasionado cuando habla de lapiceras y cachibachero, según
sus propias palabras, Ariel disfruta del descubrimiento y de
la búsqueda de curiosidades: “a mi me gusta recorrer las
ferias que es lo más lindo, mi negocio es recorrer los
lugares. Recorro y compro en ferias de todo el mundo, de
todo el país. Después, en verdad el secreto en todo esto es
buscar en las librerías más antiguas. Hoy por hoy ya no hay
más nada, pero cuando empecé, todavía ibas a las librerías y
tenían cosas de época. Por eso perlitas en negocios hoy es
muy difícil encontrar, porque ya están todas en manos
privadas. A diferencia de los relojes u otras antigüedades,
las lapiceras  las tiraban, eran de uso cotidiano, de
plástico, las tiraban a la basura. Entonces por eso hay
mucho menos, porque si no eran de oro o plata, o tenias
algún afecto, se tiraba”.

El hermoso comercio que exhibe una gran cantidad de
lapiceras fue donde Ariel compró su primer lapicera en San
Telmo: “el local estaba abandonado, y como siempre me veían
pasar por acá, porque siempre estaba recorriendo los
negocios de la zona en busca de lapiceras, me lo ofrecieron.
Y como mi movida era con mis clientes particulares, mis
ferias internacionales afuera, a nivel nacional, local,
siempre tenía la cosa de tener mi local acá. Entonces me
pareció perfecto, porque era chiquito, mágico. Y así se dio,
y acepté”. En el encontramos desde la Parker 51 –que fue en
el mundo de la escritura lo que el Escarabajo de Volkswagen
para el de los autos-, hasta Montblanc, Pelikan, Tintenkuli,
lápices y biromes de todo tipo.

Es una pena pensar que los comercios como los Ariel Kullock,
y como los de muchos otros que resguardan viejos oficios y
profesiones, estén destinados a desaparecer: “Yo tengo un
hijo al cual le voy a enseñar el oficio, para que no se
muera conmigo. Es a la única persona a la que se lo
enseñaría  porque es algo como muy privado. Pero después que
él haga lo que quiera”. Es por eso que se esfuerza día a día
para mantener el negocio: “este negocio es rentable, pero
para mi, por como lo encaro yo. Si te dedicas a una
lapicerita, no pasa nada. Esto para que sirva tenés que
reparar lapiceras, tenés que vender lapiceras, tenés que
buscar lapiceras, tenés que tener todo, porque es un negocio
muy lento, a cuenta gotas este, pero obviamente este bicho
de la Internet ayuda mucho”.

+ INFO

Ariel Kullock
Rubro: Antiguedades
Dirección: Defensa 1177
Tel.: 4961-2391/4129
Barrio: San Telmo
E-mail: jaku@speedy.com.ar
Web: www.arielkullock.com
Especialidad Comercial: Diseñador y especialista en
elementos de escritura. Reparación.

WWW.SANTELMO1.COM



Respuestas #1
Autor: Ariel Kullock
Fecha: 31/01/2011
Buenas tardes,
Acabamos de ver esta publicación sobre nuestro trabajo y tan

solo quiero hacer una corrección, nuestros teléfonos son los

siguientes: 4361-2391/4129. Para cualquier consulta, no
duden 
es comunicarse.
Saludos,
Jesica Kullock


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