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Opinión de un historiador de la oposición.
No es justo hablar de Evita en un espacio tan pequeño. Su figura
requeriría un análisis más detallado-que ya ha sido
hecho; Ella es un individuo que ha suscitado la curiosidad de varios observadores
en Argentina y el extranjero-, pero podría haberse dicho en cualquier
caso que la presencia de Evita en el gobierno peronista cunplio con varias
funciones.
En primer lugar, establecer un contacto entre el gobierno y
el movimiento por los trabajadores, la unión comercial. En segundo
lugar, ser la directora del Partido de Mujeres Peronistas, esto fue,
el naciemiento de un nuevo electorado que unió la escena nacional
y que tuvo una enorme importancia numerica. Y en tercer lugar, en un sentido
seguro fue Evita quien, a través de su desgreñado oratorio
y su fanatismo, infundió el exuberante peronismo con una dificultad
mística para conservar sobre un largo periodo de tiempo. Seis años,
en efecto, es un largo tiempo para mantener una mística, y no obstante,
Evita lo manejó hasta que su salud la traicionó.
Entonces esas tres funciones, más la drección de
un tipo de Ministerio de Bienestar Social como lo hizo desde la Fundación
que lleva su nombre, dio a Evita notables y muy originales características.
Indudablemente, esta mujer, que careció de educación y cultura,
tenía muy fina intuición; sabía como abrirse paso,
averiguó como ajustar los instrumentos del proselitismo. Y en los
últimos años de su vida y aún con un buen estado físico
empezó a afinar su costado militante.
Personalmente, respeto mucho a Evita, la respeto como a una auténtica
mujer. Pero no me gustaría, que ese arquetipo sea repetido en Argentina,
porque significaría una regresión en todos los sentidos de
la vida política del país. Se sumó un tremendo elemento
de fanatismo, una demanda por incondicional adhesióna Perón,
quien no hizo del Sistema republicano algo bueno –aunque con el sistema
peronista podría haber sido algo inevitable. Ella murió,
como todos sabemos, pocos días después en que Perón
asumió su segunda presidencia.
Fuente: Félix Luna “Breve Historia de Argentina”. Editorial Planeta.
Buenos Aires, 1995.
Opinión de un historiador peronista
“Nació en Los Toldos (Provincia de Buenos Aires), María
Eva Duarte fue la última de los cinco hijos de Juan Duarte y Juana
Ibarguren. En el principio de los años treinta, Juana Ibarguren
se mudó a Junín con sus hijos. En 1935 María Eva,
adolescente, se fue a Buenos Aires, cuidad que ejercía un poder
de atracción magnético para los pobladores rurales de Argentina
y una metrópolis que fue el destino final de la mayoría de
los inmigrantes en esos días.
La joven Evita comenzó su carrera como actriz interpretando
roles menores en pequeños teatros y un lento comienzo a construirse
una reputación en radio y en algunas películas argentinas
durante el comienzo de los cuarenta. Su mejor biógrafo (Navarro
1981) decía que, por el tiempo en que Eva conoció a Perón,
había adquirido una reputación como bien conocida por los
fanáticos de la radio Argentina. Su carrera fue algo menos exitosa
en el cine.
De cualquier manera, luego de que los militares tomaron el poder
(1943), y luego de atravesar por momentos muy difíciles (tanto para
ella como para Perón) en octubre de 1945, cuando todo parecía
perdido y sus respectivas carreras politicas y artísticas terminaron,
su destino fue decidido y allí no habría vuelta atrás
nunca más: se casó con Perón; el fue elegido presidente
de Argentina en Junio de 1946, y ella rapidamente se volvió la mujer
mes reelevante de la historia moderna argentina: se transformó en
“la compañera Evita” y, al mismo tiempo la “Sra. Eva Perón”.
Marisa Navarro (Afamada biografa de Evita) y yo dijimos que la
considerable influencia de Evita en el desarrollo político y social
de Argentina, que finalizo en 1952, fue particularmente fuerte en tres
áreas:
a. Acción social efectiva para ayudar a los pobres.
b. La rama femenina del partido peronista muy influenciada politicamente,
creada y dirigida por Evita.
c. El hecho que ella era la segunda inmediatamente después de
Perón, particularmente en el tratado de las uniones industriales.
Su estilo de liderazgo y su tendencia hacia obtener subordinación
y resultados inmediatos nunca fue como evidencia que cuando dirigió
la unión de dirigentes o les dio pautas políticas, u ordenes
directas.
La Fundación Eva Perón, que fue una creación de
Evita para ayudar a los pobres a través de levantar una red
de distribución de comida, ropa y otras cosas esenciales y la creación
de un edificio para servicios de salud, escuela, deportes y centro de vacaciones
fue negativamente juzgada por la burguesia antiperonista, su principal
critica enfocó primariamente en su método de manejo bastante
heterodoxo y el cierre de el vínculo de la Fundación
con el estado. De cualquier manera, la Fundación Eva Perón
es, todavía hoy, una institución que tuvo una profunda fuerza
evocativa y que es superior manteniendo viva en Argentina la memoria de
Eva Perón.
Igualmente críticas extranjeras de Eva Perón, por ejemplo
Blanksten (1953), admitió que la Fundación de Evita impactó
ampliamente en los grupos sociales (1953). Dijo: “En un sentido bastante
concreto, la Fundación significo una revolución en el enfoque
argentino de asistencia social”. Además ha sido recordado que esta
muy particular y Argentina versión de justicia retributiva es reflejada
en la “Décima Verdad” en la lista de la trayectoria peronista: “Justicia
social y ayuda social son las dos armas del peronismo. Con estas dos armas
ellos le dan a nuestra gente un abrazo de justicia y amor”.
El peronismo trató de reemplazar, por alcanzar un lugar
en el Sistema Organisado de Asistencia Social, la tradición de una
particular administración de caridad a través de instituciones
beneficas o religiosas representadas por las damas de las altas clases
sociales de cada ciudad principal en Argentina. Además el nuevo
levantamiento fue visto como una buena herramienta para reducir el espacio
entre las clases sociales. Desde el peronismo simpre se apuntó a
reducir los aspectos más ofensivos de tales diferencias. Eva Perón
ilustró esta política en una muy abierta y personal manera
trabajando en su escritorio del ministerio de trabajo y Acción Social.
Aunque la Fundación no sobrevivió Perón
fue despojado por el golpe militar en 1955, incorporó una lista
de problemas sociales resueltos, medio resueltos y sin resolver que se
volvieron, desde entonces, asuntos permanentes a ser abordados por los
sucecivos gobiernos Argentinos.
Como para la rama femenina del Partido Peronista, creado por
Eva Perón, fue un instrumento que ayudó a llevar a cabo las
diversas transformaciones políticas a través de leyes aprobadas
por el Parlamento, como por ejemplo el derecho al voto de las mujeres,
y agregar el apoyo a las políticas de Perón.
Marisa Navarro, en su biografía de Eva Perón,
ha analizado especificamente sus actividades en conexión con las
uniones de comercio, particularmente señalar que ella actuó
como un puente entre el pueblo y su líder (Perón).
La actitud pública de Evita hacia Perón solamente
puede ser descripta como una veneración religiosa, libre de cualquier
doctrina o consideración constitucional. Ella jugó un rol
clave en la creación del culto a Perón, y ella misma se volvió
el objeto de un culto póstumo con alguna muy desrrolada facinación,
no sólo en Argentina y América Latina, sino también
en el resto del mundo.
Fuente: Alberto Ciria. “Política y Cultura Popular” Ediciones
de la Flor, Buenos Aires, 1983.
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