Con Vista Panorámica
El cordón de las sierras abarca una franja de más de 200 kilómetros de Norte a Sur y la urbanización de Merlo trepa desde los 850 metros hasta superar los 1200, en los barrios más altos. Por su ubicación en la ladera oeste de las altas sierras, prácticamente desde cualquier parte de la ciudad la villa ofrece un paisaje impactante. Es que, de este lado del cordón montañoso, la pared de las sierras cae con marcada verticalidad, a la inversa del suave frente oriental que da sobre Córdoba.
El punto culminante de las sierras es el cerro de Las Ovejas, que alcanza 2300 metros de altura, enfrentado al ancho corredor del valle de Conlara, uno de los más grandes de América del Sur. Los turistas que visitan este destino llegan atraídos por la estabilidad del clima ya que, por ejemplo, entre noviembre y marzo, las temperaturas medias oscilan entre 20 y 26 grados, y la humedad, entre un 50 y 60 por ciento. Los días soleados superan anualmente los 300, con un régimen de lluvias de 600 milímetros, en total.
Merlo tiene una diversidad de circuitos alternativos y convencionales, sumando posibilidades deportivas de las más variadas, junto con actividades culturales fogoneadas por las excelentes artesanías merlinas, con talleres y ferias donde los artistas exponen tallas en madera, pinturas, trabajos en metal, asta de ciervo e imaginería religiosa. A la sombra del algarrobo que llaman El Abuelo, porque supera los ocho siglos, el poeta y escritor Leopoldo Lugones se cobijó más de una vez en sus reiterados veraneos en Merlo, de donde era oriunda su esposa. Allí aprovechó para escribir buena parte de El libro de los paisajes.
Comprobación Científica:
La villa será un sitio difícil de olvidar para quienes lleguen por primera vez. Su microclima la hizo famosa porque no es un producto publicitario, sino una comprobación científica. Esta particularidad, similar al microclima de Lenk, en los Alpes suizos del cantón de Berna, es altamente beneficioso para la salud. Es que, por su alto contenido de ozono -que de por sí estimula la actividad personal-, la ionización negativa de su atmósfera influye positivamente en el estado de ánimo y la salud corporal.
Más allá de las fiestas merlinas, como el festival folklórico, que se realizan en febrero, Merlo ofrece gran cantidad de opciones para hacer paseos a las estancias vecinas; a los túneles de la mina Los Cóndores; al Bajo de Veliz, para observar moluscos y vegetales petrificados, o excursiones de turismo arqueológico para conocer la gruta de Intihuasi, donde se encontraron vestigios que datan de más de ocho mil años, pertenecientes a la cultura ayampitín, o el Parque Nacional Sierras de las Quijadas. Sierra pura, clima saludable, historia, paseos y deportes, y un imponente paisaje para disfrutar durante toda la estada. Por eso, Merlo se empeña en que todos la reconozcan como una villa cinco soles.
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