Evita Perón



       

Evita Perón

Eva Duarte de Perón "Evita" (1919-1952) nació en Los Toldos, una ciudad en la provincia de Buenos Aires, en la Llanura Pampana. A los 14 decidió convertirse en actriz y se mudó a Buenos Aires. Actuaba en shows radiales cuando conoció a Juan Domingo Perón en 1944. Su papel mobilizando a las multitudes fue decisivo para la aparición de Perón un 17 de octubre de 1945: cinco días después se casaron.


Como líder de los descamisados, Evita incentivó los factores más radicales del régimen y dirigió programas de bienestar y caridad: fue amada devotamente por la clase trabajadora y fuertemente odiada por los anti peronistas.


Su visita a Europa luego de la guerra en 1949, (donde conoció a Franco y al Papa Pío XII) fue quizás el punto máximo de su carrera. Murió de cáncer tres años después. Luego de su muerte fue casi santificada; una provincia (La Pampa) y varias ciudades fueron dedicadas a ella. Luego, en 1955 su cadáver embalsamado fue mantenido oculto por los militares en un cementerio en Milán, hasta 1973. Su tumba se encuentra ahora en el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires.




Opinión de un historiador de la oposición

No es justo hablar de Evita en un espacio tan pequeño. Su figura requeriría un análisis más detallado-que ya ha sido hecho; Ella es un individuo que ha suscitado la curiosidad de varios observadores en Argentina y el extranjero-, pero podría haberse dicho en cualquier caso que la presencia de Evita en el gobierno peronista cunplio con varias funciones.

En primer lugar, establecer un contacto entre el gobierno y el movimiento por los trabajadores, la unión comercial. En segundo lugar, ser la directora del Partido de Mujeres Peronistas, esto fue, el naciemiento de un nuevo electorado que unió la escena nacional y que tuvo una enorme importancia numerica. Y en tercer lugar, en un sentido seguro fue Evita quien, a través de su desgreñado oratorio y su fanatismo, infundió el exuberante peronismo con una dificultad mística para conservar sobre un largo periodo de tiempo. Seis años, en efecto, es un largo tiempo para mantener una mística, y no obstante, Evita lo manejó hasta que su salud la traicionó.

Entonces esas tres funciones, más la drección de un tipo de Ministerio de Bienestar Social como lo hizo desde la Fundación que lleva su nombre, dio a Evita notables y muy originales características. Indudablemente, esta mujer, que careció de educación y cultura, tenía muy fina intuición; sabía como abrirse paso, averiguó como ajustar los instrumentos del proselitismo. Y en los últimos años de su vida y aún con un buen estado físico empezó a afinar su costado militante.

Personalmente, respeto mucho a Evita, la respeto como a una auténtica mujer. Pero no me gustaría, que ese arquetipo sea repetido en Argentina, porque significaría una regresión en todos los sentidos de la vida política del país. Se sumó un tremendo elemento de fanatismo, una demanda por incondicional adhesióna Perón, quien no hizo del Sistema republicano algo bueno –aunque con el sistema peronista podría haber sido algo inevitable. Ella murió, como todos sabemos, pocos días después en que Perón asumió su segunda presidencia.

Fuente: Félix Luna “Breve Historia de Argentina”. Editorial Planeta. Buenos Aires, 1995.



Opinión de un historiador peronista

“Nació en Los Toldos (Provincia de Buenos Aires), María Eva Duarte fue la última de los cinco hijos de Juan Duarte y Juana Ibarguren. En el principio de los años treinta, Juana Ibarguren se mudó a Junín con sus hijos. En 1935 María Eva, adolescente, se fue a Buenos Aires, cuidad que ejercía un poder de atracción magnético para los pobladores rurales de Argentina y una metrópolis que fue el destino final de la mayoría de los inmigrantes en esos días.

La joven Evita comenzó su carrera como actriz interpretando roles menores en pequeños teatros y un lento comienzo a construirse una reputación en radio y en algunas películas argentinas durante el comienzo de los cuarenta. Su mejor biógrafo (Navarro 1981) decía que, por el tiempo en que Eva conoció a Perón, había adquirido una reputación como bien conocida por los fanáticos de la radio Argentina. Su carrera fue algo menos exitosa en el cine.

De cualquier manera, luego de que los militares tomaron el poder (1943), y luego de atravesar por momentos muy difíciles (tanto para ella como para Perón) en octubre de 1945, cuando todo parecía perdido y sus respectivas carreras politicas y artísticas terminaron, su destino fue decidido y allí no habría vuelta atrás nunca más: se casó con Perón; el fue elegido presidente de Argentina en Junio de 1946, y ella rapidamente se volvió la mujer mes reelevante de la historia moderna argentina: se transformó en “la compañera Evita” y, al mismo tiempo la “Sra. Eva Perón”.

Marisa Navarro (Afamada biografa de Evita) y yo dijimos que la considerable influencia de Evita en el desarrollo político y social de Argentina, que finalizo en 1952, fue particularmente fuerte en tres áreas:

a. Acción social efectiva para ayudar a los pobres.

b. La rama femenina del partido peronista muy influenciada politicamente, creada y dirigida por Evita.

c. El hecho que ella era la segunda inmediatamente después de Perón, particularmente en el tratado de las uniones industriales. Su estilo de liderazgo y su tendencia hacia obtener subordinación y resultados inmediatos nunca fue como evidencia que cuando dirigió la unión de dirigentes o les dio pautas políticas, u ordenes directas.

La Fundación Eva Perón, que fue una creación de Evita para ayudar a los pobres a través de levantar una red de distribución de comida, ropa y otras cosas esenciales y la creación de un edificio para servicios de salud, escuela, deportes y centro de vacaciones fue negativamente juzgada por la burguesia antiperonista, su principal critica enfocó primariamente en su método de manejo bastante heterodoxo y el cierre de el vínculo de la Fundación con el estado. De cualquier manera, la Fundación Eva Perón es, todavía hoy, una institución que tuvo una profunda fuerza evocativa y que es superior manteniendo viva en Argentina la memoria de Eva Perón.

Igualmente críticas extranjeras de Eva Perón, por ejemplo Blanksten (1953), admitió que la Fundación de Evita impactó ampliamente en los grupos sociales (1953). Dijo: “En un sentido bastante concreto, la Fundación significo una revolución en el enfoque argentino de asistencia social”. Además ha sido recordado que esta muy particular y Argentina versión de justicia retributiva es reflejada en la “Décima Verdad” en la lista de la trayectoria peronista: “Justicia social y ayuda social son las dos armas del peronismo. Con estas dos armas ellos le dan a nuestra gente un abrazo de justicia y amor”.

El peronismo trató de reemplazar, por alcanzar un lugar en el Sistema Organisado de Asistencia Social, la tradición de una particular administración de caridad a través de instituciones beneficas o religiosas representadas por las damas de las altas clases sociales de cada ciudad principal en Argentina. Además el nuevo levantamiento fue visto como una buena herramienta para reducir el espacio entre las clases sociales. Desde el peronismo simpre se apuntó a reducir los aspectos más ofensivos de tales diferencias. Eva Perón ilustró esta política en una muy abierta y personal manera trabajando en su escritorio del ministerio de trabajo y Acción Social.

Aunque la Fundación no sobrevivió Perón fue despojado por el golpe militar en 1955, incorporó una lista de problemas sociales resueltos, medio resueltos y sin resolver que se volvieron, desde entonces, asuntos permanentes a ser abordados por los sucecivos gobiernos Argentinos.

Como para la rama femenina del Partido Peronista, creado por Eva Perón, fue un instrumento que ayudó a llevar a cabo las diversas transformaciones políticas a través de leyes aprobadas por el Parlamento, como por ejemplo el derecho al voto de las mujeres, y agregar el apoyo a las políticas de Perón.

Marisa Navarro, en su biografía de Eva Perón, ha analizado especificamente sus actividades en conexión con las uniones de comercio, particularmente señalar que ella actuó como un puente entre el pueblo y su líder (Perón).

La actitud pública de Evita hacia Perón solamente puede ser descripta como una veneración religiosa, libre de cualquier doctrina o consideración constitucional. Ella jugó un rol clave en la creación del culto a Perón, y ella misma se volvió el objeto de un culto póstumo con alguna muy desrrolada facinación, no sólo en Argentina y América Latina, sino también en el resto del mundo.

Fuente: Alberto Ciria. “Política y Cultura Popular” Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1983.