|
El rasgo más característico es el cuerpo de agua que da el nombre al Parque, enclavado entre cerros cónicos, de pendientes suaves y bardas de paredes abruptas. La laguna, de 1.700 hectáreas de superficie, es alimentada por dos arroyos temporarios de escaso caudal: el del Llano Blanco y el Pichi-Ñireco. La avifauna acuática, espectacular por su variedad y cantidad, conforma el primordial atractivo del Parque y tiene al cisne cuello negro como principal protagonista.
La multitud de aves que frecuenta la Laguna Blanca incluye, además flamencos que nidifican en ella, patos, chorlos, playeros y macáes plateados.
Al llegar la primavera, estos últimos constituyen varias colonias de cría en distintos sectores de la laguna, que brindan al visitante excelentes oportunidades para conocer aspectos de su conducta. Entre los anfibios se destaca la rana acuática patagónica. Esta especie, endémica del Parque Nacional y de unas pocas lagunas próximas a él, parece haberse extinguido en la Laguna Blanca debido a la introducción, sin la autorización de la Administración de Parques Nacionales, de percas y truchas que predan sobre ellas. Actualmente se la encuentra en otros cuerpos de agua del Parque Nacional sin la presencia de estos peces.
|