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La imagen fue traída desde Roma con la bendición del Papa León XIII y vinculada con la misteriosa experiencia de una lugareña que manifiesta haber visto cerca de allí una figura similar en 1984, se encuentra en la Iglesia Catedral de San Nicolás de Bari que construida entre 1855 y 1884.
La población muestra gran devoción por la Virgen del Rosario; donde hizo varias apariciones, como la primera del 25 de septiembre de 1983 a la señora Gladys Motta. Por esa razón se hacen grandes peregrinaciones anuales, muy concurridas.
Entre las manifestaciones más importantes de la virgen, se recuerda el 28 de septiembre de 1983, oportunidad en que esta se aparece en forma viva con los colores que tiene ahora la Virgen del Rosario con el Niño en brazos. El 7 de octubre en una nueva aparición a Gladis, la virgen le manifiesta su deseo de construcción de un templo. La mujer le comunica los hechos al párroco Carlos Antonio Pérez, que tras escucharla, la invitó a esperar que los acontecimientos se encargaran de demostrar la autenticidad de sus palabras.
Junto a la mayoría de los mensajes aparecen las citas bíblicas. Entre las palabras más destacadas que la testigo recuerda: “El Espíritu Santo es tu guía; debes obedecer; elegido está el lugar de mi morada; todo queda en vuestras manos”… “Mi anhelo es estar entre vosotros, colmarlos de bendiciones, de paz, de alegría y acercarlos al Señor Nuestro Dios”.
La parroquia de San Nicolás había sido encomendada desde el principio a Nuestra Señora del Rosario como vice parroquia de Rosario. En este sentido, la imagen ocupó un lugar preferencial en la Catedral inaugurada en 1884. Había sido donada por Carmen Acevedo de Insaurralde, quien la trajo de Roma.
Con el paso del tiempo y a raíz de su deterioro la imagen fue guardada en el campanario a la espera de una reparación. El párroco Pérez mandó a reparar la estatua por el escultor Pascual León Scaglione en 1984, trabajo que le llevó casi 22 días.
La imagen tiene 1,80 de alto y cerca de 200 años, está confeccionada con madera de pino orejón. La restauración implicó trabajos sobre la mano derecha (faltaba), dos dedos de la mano del Niño, dos dedos de la mano izquierda, nariz, pera, el pulgar del pie izquierdo de la Virgen y una rotura en el manto. Finalmente fue pintada por la señorita Mabel Bertetti.
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