• Nicolás junto a sus hijos antes de comenzar Half Mision
  • La llegada nocturna a la meta
  • El festejo con champagne junto a Gustavo Reyes
  • Recepción de premios Categoría Caballeros B
  • Recepción de premios Categoría General junto a Gustavo Reyes y Daniel Estefanía.
  • El pie de Nicolás luego de la carrera
HALF MISION CHAMPAQUI 2011

Para comenzar mi relato, empiezo por contar mis objetivos cada vez que corro una carrera. Siempre fui muy competitivo pero por sobretodo muy exigente conmigo mismo. Siempre. No es mas (ni menos) que dejar el 110 % de mi esfuerzo fisico y mental. Y mis objetivos siempre van acorde a esa forma de vivir el deporte, para algunos está bien, para otros muy mal. Para mi es la única forma que aprendí a vivirlo, desde una carrera de aventura hasta un partido de tenis.

Armé los días anteriores un plan de carrera que consistía mas que nada en ayudar a mi físico a aguantar un buen ritmo por el mayor tiempo posible. Para eso planeé comer exactamente cada media hora un alimento y tomar líquido cada 15 minutos. Si lo cumplia a "rajatabla" podía dar una sorpresa...

Largamos a las 12 del mediodia desde la plaza del pueblo San Javier recorriendo unos 10 kms de camino de vehículos con una leve pendiente, en dirección al pie de las sierras. En este primer tramo me senti bien, fuerte y, desde la 1ra media hora comencé a comer tal cual lo planeado. LLegué al pie de la sierra, en el Puesto de Ferreyra en 3er lugar al empezar a subir me indican de la organización que el 1ro y 2do (Gustavo Reyes y Mauri Pagliacci) estan a 10 minutos adelante. Me pareció mucho! Subí muy fuerte, mas de lo que mi físico daba. A una hora de subida los conecto y desde ese momento empezó otra carrera.

Enseguida formamos un equipo, algo mas habitual de lo que la gente cree en una carrera individual, pero que no sucede tan a menudo en la punta de una competencia. Entre los 3, pero siempre yendo como lider Gustavo Reyes, metimos unas 4 horas de un ritmo muy fuerte. Mauri, que estaba haciendo sus primeras armas (tiene un futuro enorme) sufría pero se la bancaba como un experimentado, y yo aportaba con lo que podía. Llegando a un puesto vimos que el ritmo era mucho para la juventud de Mauri y Gustavo decidií que yo me adelantara y el acompañaría a Mauri hasta llegar al puesto, lo dejaría recuperándose y en poco tiempo me alcanzaría. Lo hicimos tal cual lo planeamos.

Gustavo me alcanzó corriendo a un ritmo que sólo los que lo han visto correr sabrán de que les hablo. Habrí transcurrido ya unos 50 kms de carrera y unos 3000 mts de desnivel. Ibamos ya por un camino ancho que recorre los filos de las sierras a un ritmo muy fuerte para mi, muy leve para Gustavo, pero con una paciencia y una humildad infrecuente para un atleta del nivel de él, me acompañó sin dudarlo. Nuestro objetivo era bajar la Cuesta de las Cabras de diía, eso nos daría una ventaja indescontable sobre nuestro seguidores, de los cuales no teniamos idea a que distancia vendrían. LLegamos a la la ansiada cuesta con una hora de luz solar por delante y ahí vi lo mejor de Gustavo. Bajamos muy rápido, realmente al borde de un buen golpe. La bajada es larguisima, creo que 1 hora 30 min de descenso constante y empinado. Este loco ritmo hizo que mis pies se lastimaran mucho, la planta de los talones me quedaron en "carne viva" terminando la cuesta. Por fin llegamos, ya de noche, al camino que comienza en la Estancia "La Constancia" y que nos llevaría directo a la meta. Gustavo venía impecable, sobrado, realmente se reflejaba que está en otro nivel, unos cuantos escalones por arriba mio.

Para mi fue lo mas duro de la carrera, me dolian muchisimo los pies, estaba cansado pero le metí un ritmo de trote muy bueno, no se a cuanto el km, pero nada despreciable para la altura de carrera que llevabamos. Entramos a los limites del pueblo y Gustavo me dice: "preparate para la entrada a la plaza de San Javier". Increible. Todo el pueblo en la calle, nos acompañaban los bomberos y sus sirenas, motos con gente que no paraba de alentarnos y decenas de pibes que no paraban de correr a nuestro lado. Al pasar la plaza quedaban unos 2 kms de calle hasta la meta en el Hotel Yacanto y en ese momento Gustavo metío un cambio de ritmo y ganó holgada y merecidamente. Yo llegué a la meta a los 5 minutos muy maltrecho pero muy feliz con el recibimiento de mi mujer y mis hijos y orgulloso de cumplir mi objetivo, haberlo dado TODO.


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